
“El Pera”: de niño perseguido por la justicia a modelo a seguir. La biografía de Juan Carlos Delgado, más conocido como ‘El Pera’, no es como la de cualquier otra persona.
A sus 33 años puede contar más aventuras que una persona de 80. Nació en Getafe y cuando era niño fue detenido en numerosas ocasiones. Cuando ya nadie confiaba en él y todos pensaban que moriría en una reyerta o en una persecución policial, le enviaron a la Ciudad Escuela de los Muchachos en Leganés. Allí se convirtió en una persona distinta, en un modelo para muchos.
A los ocho años, Juan Carlos Delgado conducía coches. No karts, o modelos por el estilo, sino coches de verdad, a pesar de que no llegaba ni a los pedales. Y los utilizaba para robar y huir de la policía. Era el más pequeño de su banda, pero todos le reconocían como el jefe. Le llamaban El Pera y decían que era el amo de las calles de Getafe, donde se crió.
Con 11 años, había sido detenido en 150 ocasiones: la mayoría de las veces por robos a mano armada, aunque también por dos intentos de homicidio. Un historial propio de un guión de cine. Pero él se defiende: “Yo nunca he sido un delincuente. Era un niño. Y un niño nunca es un delincuente”. Era un caso perdido o, al menos, eso creían todos. Sus padres no podían con él y había pasado ya por numerosos correccionales sin ningún resultado. Nadie daba nada por él, hasta que cierto día, tras una de sus muchas fechorías, un juez le envió a la Ciudad Escuela de los Muchachos (CEMU) de Leganés, en Madrid.
Le llevaron en agosto de 1980. “Decidí quedarme para no causar más problemas. Sabía que me escaparía, más temprano que tarde, como y cuando me diera la gana”. Y allí, obró el milagro. Juan Carlos conoció a Alberto Muñiz, Tío Alberto, como le llaman todos. “Es mi padre, mi amigo, mi dios en la tierra, la persona que hizo que yo cambiara”, dice Juan Carlos. Él fue el padre y el fundador de la CEMU, hace más de treinta años. Así recuerda él su llegada en la biografía que se acaba de publicar sobre Delgado: “El Pera, nacido y bautizado Juan Carlos, nos llegó a los once años, con complexión de ocho, rostro de veinte y experiencia de cincuenta. Nos llegó pequeño, descuidado en el vestir, malhechor y... listo como el hambre”.
Le dijeron que Juan Carlos era un chico irrecuperable, pero él no se dio por vencido. Se lo ganó a base de comprensión, cariño y tolerancia. “La nobleza de su alma, que descubrí enseguida, me obligó a prohijarle, a quererlo, y a ser con él, por él, implacable. Y un día, un ave Fénix más, resurgió de sus propias cenizas y remontó el vuelo...”. El Tío Alberto pronto se dio cuenta de que con una reeducación, El Pera podría salvarse.
Había que cambiar su conducta entendiendo su forma de ser. Sentía mucha atracción por los deportes de velocidad y de riesgo, especialmente por el motociclismo y automovilismo. “Nací con esa pasión, siempre me han gustado mucho los coches y aprendí mucho en las persecuciones con la policía”, asegura. En la CEMU realizó actividades en los talleres mecánicos y participó en pruebas de motociclismo y karts. Juan Carlos sentía que la Ciudad Escuela era su hogar. Llegó incluso a ser alcalde en dos ocasiones. Allí también pudo realizar su sueño. Como su ilusión era correr en competiciones de coches, Alberto Muñiz le presentó a varios pilotos. Finalmente se inició en ese mundo y llegó a ser campeón de España.
Su biografía, ya publicada, será llevada al cine “He vivido muy deprisa y he hecho prácticamente lo que he querido en la vida. De niño perseguido por la Justicia y ejemplo negativo para la sociedad, he pasado a ser un modelo para muchos”, afirma Juan Carlos. Casi todas las metas que se había propuesto las ha conseguido. Hoy en día, Juan Carlos Delgado es piloto probador de coches, colabora en diversas publicaciones de motor, participa en programas de radio y de televisión especializados en automovilismo, es asesor personal del director general de la Guardia Civil, Santiago López Valdivielso, da clases de conducción evasiva a miembros de la Guardia Civil, pertenece a la Junta Directiva de la CEMU en la que colabora activamente...
La Ciudad de los Muchachos está situada en la Avenida Doctor Fleming número 3, en la localidad madrileña de Leganés. Es como una ciudad en escala, en la que viven internos más de 100 niños. Ellos son los ciudadanos, junto con los externos que van a las clases de la escuela diariamente. Tiene dinero propio, Ayuntamiento, barrios... Juan Carlos llegó a ser alcalde en dos ocasiones. En sus estatutos está definida como “una escuela de democracia, de cultura y de convivencia que respeta, estimula y potencia las distintas personalidades infantiles, juveniles y adultas”.